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Nueva biblioteca de Miraflores. Una excepción antes que una regla en lima, ciudad sin bibliotecas públicas ni lectores. Foto: Municipalidad de miraflores. 

Meta 27: nuevo modelo de política cultural

La más importante iniciativa de promoción del libro y la lectura desarrollada por el Ministerio de Cultura no tendrá continuidad*.

Publicado: 2015-12-12

El Plan de Incentivos a la mejora de la Gestión y la Modernización Municipal (PI) es un mecanismo del Presupuesto por Resultados (PpR), estrategia de gestión pública del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Tiene como objetivo motivar la mejora de los servicios de los gobiernos locales a través de la transferencia de recursos a condición del cumplimiento de diferentes metas.  

La Dirección del Libro y la Lectura del Ministerio de Cultura consiguió en el 2014 que su campo de trabajo sea incluido en el Plan de Incentivos 2015 como la Meta 27. Gracias a ello, el MEF ha reservado un fondo de 11 millones de soles que podría ser repartido entre las 39 municipalidades que decidieron formar parte del proyecto. Para acceder a esos recursos, deben presentar a fin de año un diagnóstico y un plan de promoción del libro y la lectura, además de emitir una ordenanza municipal que autorice el plan y permita la participación ciudadana en su implementación por medio de un consejo municipal.

Libros sin lectores, ciudadanos sin bibliotecas

Sin duda, la Meta 27 es una de las iniciativas más importantes desarrolladas por el Ministerio de Cultura desde que fue creado. Permitirá concretar la mayor inversión hecha por el Estado a favor de la industria editorial y la lectura, históricamente desatendidos. Fuera de la Ley del Libro, las políticas culturales dirigidas al sector son tan pobres como las capacidades y hábitos de lectura de los peruanos.

En la última década, el mercado editorial ha crecido principalmente a nivel de la oferta. La producción anual de títulos nuevos y la venta y exportación de libros no ha dejado de incrementarse año tras año. Sin embargo, no ha pasado lo mismo con las fronteras de la demanda. El Perú ocupa el último lugar en América Latina en comprensión lectora (PISA, 2013); es, junto con México, el país que menos lee (para el Cerlac, en el 2012 solo el 35% poseía ese hábito); y está a la cola de la región en el promedio de libros leído por habitante al año.

En los ÚLTIMOS años ha crecido más la oferta que la demanda de libros. Foto: La república. 

Las deficiencias en la infraestructura y gestión de las bibliotecas públicas, en parte, lo explican. En Lima Metropolitana, no hay ninguna biblioteca municipal en el 35% de los distritos (Renamu, 2014) y los servicios son deficientes donde existen. Además, la reducida inversión de los gobiernos locales está desigualmente distribuida. Según un ranking de bibliotecas municipales elaborado por El Comercio (2015), las que tienen mejor desempeño se ubican en los distritos donde viven la mayoría de consumidores de libros y ciudadanos con más recursos económicos como Miraflores, San Isidro y Lince.

La limita inversión en bibliotecas públicas afianza el desigual acceso de los ciudadanos al libro y la lectura. Imagen: ranking de El Comercio

Política cultural como política pública

La Meta 27 no solo multiplicará exponencialmente la inversión pública destinada para revertir esta situación y motivará la coordinación intersectorial. También creará un marco legal e institucional inédito a nivel local que permitirá canalizarla.

Por sus potencialidades, la Meta 27 no sólo constituye un ejemplo de política pública. Además, debe ser tomada como un modelo de política cultural capaz de ser replicado para promover otras áreas como el de las artes escénicas, la industria audiovisual o el patrimonio. Sumado a ello, al Ministerio de Cultura el uso del PI le brinda una nueva fuente de recursos para cumplir sus funciones, un instrumento de posicionamiento dentro del aparato estatal y una excelente oportunidad para desarrollar verdaderas políticas de alcance nacional.

Lamentablemente, a pesar de todo lo mencionado, el esfuerzo de los funcionarios de la Dirección del Libro y la Lectura no ha recibido el respaldo esperado por parte de la ministra de cultura. Aparte de ser muy poco publicitada, inexplicablemente, la Meta 27 no fue incluida en el PI del 2016. El proceso se cortará y las municipalidades no recibirán más recursos para implementar sus planes.

El “Estado empírico” resiste pero la experiencia deja un gran ejemplo, imprescindible para el próximo gobierno si es que decide desarrollar políticas culturales profesionales.

* Artículo publicado inicialmente en la revista PODER, edición diciembre, 2015. 



Escrito por

Santiago Alfaro Rotondo

Sociólogo que navega entre el desarrollo y la política cultural


Publicado en

Resonancia

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