las cosas claras, señor presidente

Suecia en Perú. la belleza es aún representanda por la publicidad siguiendo criterios "aspiracionales". Fuente: diario El comercio. 

Pigmentocracia a la peruana

Una nueva generación de investigaciones empíricas viene contribuyendo a comprender el racismo en el Perú*.

Publicado: 2015-08-31

En el 2012 se programó en Broadway The Best Man (El mejor hombre), obra de teatro de Gore Vidal sobre la vida política norteamericana. Estrenada originalmente en 1966, la novedad que trajo este nuevo montaje fue que un afroamericano, el conocido actor James Earl Jones, interpretó el personaje de expresidente de los Estados Unidos.  

El casting quizá no llamaría la atención si la historia representara la administración de Barack Obama. Sin embargo, está ambientada en los segregacionistas años sesenta. Según David Rooney, crítico de Hollywood Reporter, la elección de Jones pudo resultar algo discordante con la época escenificada pero su actuación llegó a ser “tan fenomenal que inmediatamente disipaba cualquier reserva”.

James Earl Jones interpretando al presidente de los estados unidos en "El Mejor hombre". Fuente: www.broadwayworld.com/

¿Los peruanos somos “ciegos al color” al tomar decisiones como sucedió con el casting de la obra? ¿Al evaluar el comportamiento de una persona tenemos en cuenta su raza o solo sus competencias personales y profesionales? En otras palabras: ¿qué tanto influye la raza en las diferencias y desigualdades sociales? ¿Cómo se expresa de forma concreta la discriminación racial?

Racismo con raza

En los últimos años se ha incrementado el número de investigaciones empíricas de científicos sociales dirigidas a responder y problematizar esta batería de preguntas (1). Más allá de los campos en las que fueron aplicadas (educación, salud, mercado laboral y servicios públicos, principalmente) y de sus diferencias teóricas y metodológicas, la mayoría coincide en mostrar evidencias de que los rasgos raciales (características físicas) influyen en los procesos de discriminación (negación de derechos), particularmente en los sufridos por la población afrodescendiente.

Según un estudio de Juan Carlos Callirgos y David Sulmont (PUCP), publicado en el libro multinacional Pigmentocracies: Ethnicity, race, and color in Latin America (The University of North Carolina Press, 2014) y elaborado a partir de una encuesta, las personas de piel blanca tienden a tener mayor cantidad de años educativos, mejores ocupaciones y un mayor estatus socioeconómico que las personas de piel más oscura.

Por su parte, Francisco Galarza, Liuba Kogany Gustavo Yamada (UP, 2012), mediante el envío de 4820 currículos ficticios a empleadores, hallaron que los postulantes “blancos” (con apellidos extranjeros y apariencia europea) recibieron 80% más respuestas que los postulantes “andinos”, a pesar de tener las mismas calificaciones. Igualmente, los grupos focales realizados por Martín Benavides, Néstor Valdivia y Máximo Torero de GRADE (Banco Mundial, 2006) mostraron que los afrodescendientes entrevistados consideraban que se los discriminaba por su color de la piel y reconocieron la existencia de estereotipos que los asocian a prácticas negativas como la delincuencia, el robo y la criminalidad.

Como  el instituto telesup, muchas empresas exigen "buena presencia" para seleccionar a su personal, especialmente para cargos de representación frente al público. Foto: Diario La Primera

Racismo sin raza

La raza, sin embargo, es un concepto polisémico y ambiguo. Además, tiende a ser solo un factor entre otros que explican la discriminación. En el sistema pigmentocrático peruano los percibidos como “blancos” no son necesariamente aquellos que tienen poca melanina sino los que poseen mejores ocupaciones y conexiones, más dinero o mayor dominio del castellano estándar que otros (2).    

En ese sentido, para comprender a cabalidad el racismo en el Perú todavía hacen falta investigaciones que profundicen en la interacción entre los factores que motivan prácticas de discriminación, así como en la identificación del peso que llega a tener cada uno según las situaciones o contextos en juego. La pigmentocracia a la peruana hace que una persona pueda ser discriminada por otras que se le parecen físicamente o que reciba un trato diferenciado al postular a un puesto gerencial de una empresa publicitaria pero no de una industrial (3).

No hay desarrollo con discriminación. Tampoco investigación sin financiamiento. El Concytec debería tenerlo en cuenta y dejar de mantenerse “ciego” a las humanidades y ciencias sociales.

*Artículo publicado originalmente en la edición impresa de agosto (2015) de la revista PODER.

(1) Los siguientes son los balances publicados más completos sobre los últimos estudios de las ciencias sociales dedicados al racismo y la dicriminación: 

- Santos, Matín. "La Discriminación racial, étnica y social en el Perú: balance crítico de la evidencia empírica reciente". Debates en sociología (PUCP), (29), pp. 5-37. Lima: PUCP, 2014. 

-  Kogan, Liuba (2013). "Desestabilizar el racismo: el silencio cognitivo y el caos semántico". En: Sanborn, Cynthia (Editora). La discriminación en el Perú. Balance y desafíos. Lima: Fondo Editorial de la Universidad del Pacífico, 2013. 

(2) En una investigación realiza en la Universidad San Antonio Abad del Cusco y la Universidad San Cristobal de Huamanga de Ayacucho, Virginia Zavala y Gavina Córdova recogireron una serie de testimonios de alumnos quechuahablantes que afirmaron haber sido maltratados y discriminados, particularmente por no dominar el castellano estándar. Al respecto ver: Zavala, Virginia y Córdova, Gavina. Decir y callar. Lenguaje, equidad y poder en la universidad peruana. Lima: Fondo Editorial de la PUCP, 2010

(3) Siguiendo la línea de este argumento, para el sociólogo Guillermo Nugent la discriminación existente en el Perú es propia de sociedades jerárquicas,  construidas en base a desigualdades de subordinación antes que a desigualdades raciales. Según él, la raza no es un factor central de diferenciación ni de discriminación, por lo que el concepto de racismo no sería preciso para describir nuestra realidad. Al respecto ver: Nugent, Guillermo. El Laberinto de la choledad. Lima: Fondo Editorial de la UPC, 2012. 


Escrito por

Santiago Alfaro Rotondo

Sociólogo que navega entre el desarrollo y la política cultural


Publicado en

Resonancia

Un blog - archivo con mis artículos publicados en otros tiempos, en otras imprentas, en otras pantallas.