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Museo de Sitio Andrés A. Cáceres, Foto: Municipalidad de Miraflores

Lecciones de museo

El Museo de Sitio Andrés A. Cáceres del Parque Reducto N° 2 debe ser un centro de aprendizaje de la Guerra del Pacífico, no un depósito de objetos*.

Publicado: 2015-03-08


Hace 136 años, el 14 de febrero de 1879, las tropas chilenas desembarcaron en el puerto boliviano de Antofagasta. Ese fue el inicio de las acciones militares de la Guerra del Pacífico, trágico pasaje de nuestra historia republicana. Uno de los cinco museos de Lima que lo recuerda es el Museo de Sitio Andrés A. Cáceres, ubicado en el Parque Reducto N° 2, escenario principal de la Batalla de Miraflores (1).

El lugar, inaugurado en 1995, posee una museografía bastante anacrónica. Siguiendo el modelo positivista de los museos históricos del siglo XIX, el relato que teje destaca básicamente hechos militares de los inicios de la Guerra, la defensa de Lima y la biografía de Andrés A. Cáceres; ello a través de la exhibición de objetos: fotos, rifles, maquetas, pinturas, uniformes, espadas y banderas (2). El recorrido de sus salas deja poco para la reflexión, mucho para la memorización.

Sala miraflores del museo de sitio andrés A. cáceres. Foto: https://tumiraflores.wordpress.com/

Aparte de poseer una museografía anticuada, el museo no cuenta con una buena gestión. Carece de herramientas básicas de difusión (web, redes sociales), de programas educativos, de videos propios (el usado es una copia pirata del programa A la vuelta de la esquina), de guías preparados y de señaléticas en buen estado. Encima, la entrada cuesta y el ingreso principal está en un lugar poco transitado, por lo que termina siendo ajeno a las dinámicas de los usuarios del Parque. Todo lo anterior explica que sea poco conocido y visitado.

El museo como centro de aprendizaje

La Municipalidad de Miraflores no está cumpliendo con su responsabilidad: honrar la memoria de nuestros combatientes y motivar procesos integrales de aprendizaje en los ciudadanos. En el marco de su vigésimo aniversario, ameritaría que el Museo de Sitio del Parque Reducto N° 2 sea actualizado siguiendo los principios de los museos históricos contemporáneos. Esos principios conciben a los museos como centros de apropiación del pasado cuyo foco no está en una sino en múltiples memorias. En el público y no en los objetos. En los procesos históricos y no en los hechos.

Antes que proveer información unidireccionalmente, el Museo podría poner en escena diferentes voces e interpretaciones sobre la Guerra. Las de Piérola y sus críticos, las de civiles y militares, las de testigos e historiadores. Comunicar distintos puntos de vista permite el ejercicio del espíritu crítico y, en este caso, reconocer la dimensión humana de la guerra. En tal sentido, escuchar la versión grabada de las cartas que enviaban los soldados peruanos y chilenos a sus familiares, resulta más pedagógico que la exhibición del uniforme de un combatiente convertido en reliquia.

Sala Andrés A. cáceres del museo de sitio andrés A. cáceres. Foto: https://tumiraflores.wordpress.com/

Por otro lado, actualmente es clave que los museos tomen en cuenta a sus públicos, que los conozcan, formen e integren al diseño museográfico. La formulación de encuestas o grupos focales, realización de competencias artísticas a partir de la lectura de testimonios de personajes de la época o el desarrollo de guiones interactivos con trivias o aplicaciones de celulares, componen esa agenda que va más allá de los objetos.

Finalmente, los museos históricos contemporáneos no se limitan a describir hechos. Principalmente inciden en la comprensión de procesos pasados y la reflexión sobre el presente. En esa línea, una exposición temporal basada en infografías sobre la corrupción y el caudillismo en la política peruana del siglo XIX puede servir para extraer enseñanzas de taras aún vigentes. De la misma manera, organizar un festival trinacional de películas sobre la Guerra del Pacífico tendría el potencial para contrastar interpretaciones y, a la vez, generar lazos entre productores audiovisuales.

“Observa y observa muy bien. ¡Hay que tomar lecciones de abismo!" le recomienda el científico de la expedición a su sobrino en la novela Viaje al centro de la tierra. Las guerras son abismos y los museos, cuando se gestionan profesionalmente, herramientas para el aprendizaje del pasado y el desarrollo ciudadano.

*Artículo publicado originalmente en la revista Poder/ Febrero 2015.

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Foto: Santiago Alfaro

(1) Los otros cuatro museos limeños con colecciones dedicadas principalmente a la Guerra del Pacífico son los siguientes: Museo Naval “Casa Grau",  Museo de los Combatientes del Morro de Arica "Casa Bolognesi", Museo Santuario Coronel Leoncio Prado y la colección dedicada a la Guerra del Guano y Salitre del Instituto de Estudios Históricos del Pacífico.

(2) El Museo de Sitio Andrés A. Cáceres posee dos salas, fuera de la recepción: la Sala Miraflores y la Sala Andrés A. Cáceres. La primera existe desde que fue inaugurado por Alberto Andrade el 15 de enero de 1995. La segunda alberga la colección del Museo Andrés A. Cáceres, creado por Alan García en 1986 y trasladado en el 2007 al Museo de Sitio durante la gestión de Manuel Masías como alcalde de Miraflores.

El traslado formó parte de un convenio entre el Ejército del Perú y la Municipalidad de Miraflores. Según las claúsulas del convenio, el Ejército se debe encargar del mantenimiento de las piezas de su propiedad y de las guías del lugar. La Municipalidad, por su parte, tiene como responsabilidad el mantenimiento del edificio. Para mayor información de la historia del antiguo Museo Andrés A. Cáceres ver aquí.

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Actualización- 2 de mayo de 2015

Posteriormente a la publicación de "Lecciones de museo", la revista PODER recibió una carta de Fernando Romaní, arquitecto que diseñó el local que alberga el Museo de Sitio Andrés A. Cáceres. En la misma, Romaní comenta el artículo y da cuenta del origen y sentido de su proyecto arquitectónico. Aquí reproduzco la carta, así como mi respuesta. Ambas comunicaciones fueron publicadas en la sección "Correspondencia" de la edición de abril de la revista PODER

Estimado señor Santiago Alfaro, revista PODER:

He leído con atención su artículo en la revista PODER del mes de febrero último. Es la primera vez que leo un texto escrito en un sentido positivo y de crecimiento respecto de un museo en Lima. No se trata de criticar, sino de proponer ideas para sacar adelante nuestra historia y nuestra memoria.

Mi nombre es Fernando Romaní Vadillo y soy el arquitecto que hizo el proyecto de ese museo, mas no intervine directamente en su museografía que estuvo a cargo de otros profesionales. Me permito escribir para comentar ciertos pasajes que pueden ayudar a desarrollar un diálogo entorno a un espacio llamado “Museo de Sitio del Parque Reducto N°2” y su crecimiento.

Este museo fue pensado y desarrollado combinando dos ideas principales el darle un valor al espacio del Parque Reducto N°2 como un espacio vivo y el incorporar dentro de él elementos que nos lleven al pasado por lo que este museo está dentro de la reedificación de la antigua estación de Miraflores del Ferrocarril Lima a Chorrillos. La idea era traer el pasado al presente y presentárselo a los vecinos.

En aquella época se contó con el muy animado concurso del regidor Carlos Dargent, quien fue quien lideró este proyecto y un alcalde que nos dio mucha libertad para proponer ideas novedosas para sacar adelante este proyecto. Lamentablemente las siguientes autoridades no tuvieron esa visión y el proyecto integral nunca se culminó.

Lo que vemos ahora es la estación y una hermosa área verde que, al estar cercada, ha permitido que los vecinos usen el espacio para descansar, distraerse o lo que ellos quieran. Allí también se organizan diferentes actividades culturales y sociales. Lo resaltante de esto es que no ha faltado alguna persona que me ha dicho que ese edificio lleva ahí más de cien años y que es imposible que yo lo haya hecho. Lo cual indica que se hizo un buen trabajo pues el espacio no ha sido adoptado por los vecinos sino que realmente se han apropiado de él. Es decir que al sentirse parte de ese lugar lo consideran como un lugar que nunca cambió y siempre estuvo ahí. Tan es así que me han discutido que realmente los trenes pasaban por ese lugar y no por lo que hoy es el Paseo de la República (Vía Expresa).

Digamos que esa parte de la tarea está realizada. Del diseño original, nuca se hicieron jardines, camas de flores de muchos colores y variedades, bebederos, bancas, pajareras, etc. A pesar de ello, el aire romántico proyectado se concretó, gracias a la hermosa glorieta, donde nunca faltan novias que se casan. El marco y el entorno están hechos para trasladarnos 100 o 150 años en el pasado, pero ¿quién no nos acompaña? El museo.

El museo debe ser un espacio vivo donde la museografía y sus actividades nos atraigan y participemos. No es posible que cada vez que uno se acerca ese lugar sea un vigilante que entendiendo equivocadamentesu tarea en vez de recibirte te ahuyente.

Este verano gracias a mi hija adolecente fui a una proyección de cine al aire libre. Me dio mucho gusto ver que se hacen actividades de este tipo donde las personas se apropian momentáneamente de los espacios. Están pendientes las actividades donde nos apropiemos del museo, como usted dice un museo histórico contemporáneo. La gerencia de Cultura de la Municipalidad de Miraflores tiene la tarea de adoptar sus ideas de manera que logremos que esto no quede en un artículo de una revista, sino que los vecinos se apropien del museo de forma permanente.

Quedo a su disposición para lo que se disponga. Atentamente,

Fernando Romaní Vadillo

CAP 3259 - DNI 06986726

Estimado Fernando Romaní:

Muchas gracias por su comunicación. Tal como lo señala, la ciudad se ha apropiado del Parque Reducto N°2 pero no del Museo de Sitio. Su deficiente gestión y anacrónica museografía ha tenido como consecuencia que solo 83 personas, en promedio, lo visiten mensualmente. La poca inversión pública que se destina para mantenerlo ni siquiera se justifica con ese impacto.

A raíz de la publicación de mi artículo en PODER, conversé con Crisia Málaga, Gerente de Cultura y Turismo de la Municipalidad de Miraflores. Ella coincide en la necesidad de implementar las mejoras propuestas y tiene la disponibilidad de impulsar la formulación de un proyecto de inversión pública y de levantar fondos privados que permitan concretar ese anhelo.

Para ello será necesario el compromiso con esta iniciativa del Alcalde y el Gerente de la Municipalidad de Miraflores, así como el de las empresas socialmente responsables. También se requerirá el apoyo de los vecinos de Miraflores para validarla y aprobarla en el marco del Presupuesto Participativo.

Esperamos que su carta sea un estímulo más para que autoridades, empresarios y ciudadanos se fijen en el Museo y valoren los beneficios sociales que generaría transformarlo en un centrocultural de aprendizaje de la Guerra del Pacífico. 

Santiago Alfaro Rotondo




Escrito por

Santiago Alfaro Rotondo

Sociólogo que navega entre el desarrollo y la política cultural


Publicado en

Resonancia

Un blog - archivo con mis artículos publicados en otros tiempos, en otras imprentas, en otras pantallas.